En el primer partido oficial con la selección brasilera después de recuperarse de la lesión del quinto metatarsiano del pie derecho, Neymar volvió a brillar. Marcó un golazo en la víspera de Rusia. Se sacó de encima dos defensas croatas en una baldosa, en el área pequeña, y metió un zapatazo arriba. Gol de pica barra, imposible para el portero. Gran alegría para la Verde Amarela la de tener a su líder futbolístico de vuelta. Él dijo que estaba al 80 por ciento. Pero sabemos que ese 20 por ciento hasta el pleno está fuera de alcance para la gran mayoría de terrícolas. A Neymar le bastaría un rendimiento a medias para mirar al resto desde la cima de la montaña.

Como al Brasil de Tite.

La jugada que antecedió el gol de Ney mostró la capacidad de elaboración del equipo. De William a Coutinho, de Coutinho a Neymar. Hubiera podido participar cualquier otro. Brasil es hoy un tejido que envuelve a algunos de los jugadores —posición por posición— más cómodos con la pelota y más técnicamente dotados del Planeta. Como sin proponérselo mantuvo la posesión el 62 por ciento del partido contra  un equipo con intensidad y presión permanentes como Croacia.

Es además una selección práctica, llena de alternativas, sobre todo en el medio campo. Atrás quedaron los tiempos dogmáticos y ultraideológicos de la eras Scolari-Dunga, en los que la disciplina y la táctica defensiva no podían coexistir con la espontaneidad creativa y la vocación ofensiva. Sin renunciar al orden, Tite  oxigenó  el juego de Brasil. Si bien el equipo es capaz de mantener el equilibrio e incluso presentar alineaciones que privilegian el despliegue físico y la recuperación del balón —con Fernandinho, Casemiro y Paulinho apareciendo en el medio campo—, Tite no parece prohibir a sus jugadores más talentosos la alegría y el placer del jogo bonito.  Que en el caso de una plantilla tan profunda y capaz, es también efectivo. Desde que Tite asumió Brasil sólo ha perdido un partido, un amistoso contra Argentina  en Australia, en junio de 2017, en el que marcó Gabriel Mercado.  Brasil fue el primer clasificado del Planeta al Mundial, gracias a una campaña histórica, en la que ganaron por mucho y por anticipado la eliminatoria suramericana — la zona más complicada y disputada del mundo.

Los problemas de Tite no son ni de eficacia, ni de coherencia con la identidad técnica  del fútbol brasilero. Son de exceso de talento. Adelante, por ejemplo,  su dilema es decidirse por un goleador del club campeón de la Premier, Gabriel Jesús (Manchester City), o por un goleador del club subcampeón de Europa (Liverpool), Roberto Firmino.

Y aquí es dónde nos encontramos con una de la cualidades más sobresalientes de un grupo que aspira a pelear por la Copa del Mundo: creer en la posibilidad de la victoria.

El Brasil que lideran Tite y Neymar es una reunión de futbolistas que tienen mucha cancha en eso de disputar y ganar trofeos. Pocas cosas hacen más por el autoestima necesario para ganar que… haber ganado. Pocas cosas abren más el apetito por la gloria del fútbol, que haberse bañado en el cariño de la gente y en la champaña de otros triunfos. En Rusia se juega por la emoción y la leyenda de todas las copas y las medallas jugadas juntas, elevadas a una potencia inimaginable.

Para dar perspectiva y aterrizar en logros más convencionales, 19 de los 23 seleccionados de Tite ganaron títulos en clubes primer nivel en la presente temporada, entre 2017 y 2018. Fueron 21 trofeos diferentes:

  • Ederson, Danilo, Fernandinho y Gabriel Jesús (Manchester City): Premier League.
  • Cassio y Fagner (Corinthians): Campeonato Paulista y Brasileiro Serie A.
  • Marcelo y Casemiro (Real Madrid):  Recopa Española, Recopa Europea, Champions League y Mundial de Clubes.
  • Filipe Luis (Atlético de Madrid): Europa League.
  • Thiago Silva, Marquinhos y Neymar (PSG): Ligue1, Coupe de la Ligue y Coupe de France.
  • Geromel (Gremio): Copa Libertadores y Recopa Sudamericana.
  • Paulinho y Coutinho (Barcelona): La Liga y Copa del Rey.
  • Fred y Taison (Shakhtar Donetsk): Liga Premier Ucrania, Copa Ucrania y Super Copa Ucrania.
  • William (Chelsea): FA Cup.
  • Douglas Costa (Juventus): Serie A y Coppa Italia.

¡Impresionante! Difícil encontrar otra selección de las clasificadas al Mundial con una plantilla tan ganadora durante esta temporada.

No es coincidencia que Brasil sea Pentacampeón del Mundo con tanto jugador en su historia triunfando en todos los rincones del Planeta, incluidas las canchas y los trofeos más prestigiosos. No es coincidencia que el Brasil de Tite y Neymar sea un candidato fuerte en Rusia. Es una selección de campeones.

Ganar para ganar. Es un círculo virtuoso.

Juan RenBo para Surámerica Football Club

Twitter @JuanRenbo

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